EQUINODERMOS PALEOZOICOS
DISCUSIÓN DEL GENERO CALIX

INTRODUCCIÓN
En: “NUEVO CISTIDEO DEL ORDOVICENSE DE LOS MONTES DE TOLEDO”, Bermudo Meléndez 1851, define así el género Calix rouault 1958: “CISTIDEO Hidrofórido, de la familia Aristocystidae, de cáliz cilíndrico-cónico o ciatiforme, sin pedúnculo, formado por innumerables placas poligonales, irregulares, que frecuentemente presentan un tubérculo central prominente, rodeado de granulaciones, existiendo, además, gran cantidad de poros esparcidos en el resto de la superficie de la placa. Placas gruesas, atravesadas por numerosos canales sencillos o bifurcados. Abertura bucal en forma de ranura transversa, en cuyos vértices existen dos facetas para la articulación de braquiolas. Abertura anal recubierta por válvula piramidal”.

En: “NUEVO CISTIDEO DEL ORDOVÍCICO DE LOS MONTES DE TOLEDO”, B. Meléndez y J. Chauvel 1980, dicen: “El género Calix se caracteriza por la forma de la teca, terminada en punta hacia la base y dilatada en forma de copa hacia la región oral, que se cierra formando una cúpula rebajada, en cuyo centro se sitúa el peristoma, en forma de ranura, rodeado de un número variable de pínulas distribuidas en 4 grupos. Estas características son las que presentan los peristomas encontrados, que ciertamente corresponden al género Calix, pero cuya especie queda sin determinar”.
R. V. Kesling 1967 (edit. Moore), dice del género Calix rouault 1851: “Boca alargada con facetas braquiolares en cada final”.
Se puede deducir que las características del polo oral del género Calix rouault 1851, han querido ser definidas como sigue:
1) El género Calix rouault 1851, en la parte externa del polo oral es tetrarradiado, con una faceta en cada extremo radial (por tanto, cuatro facetas).
2) Una boca en forma de ranura transversal en la zona oral, que une los cuatro radios.
3) Boca rodeada por plaquitas ambulacrales constituyendo todo ello el peristoma.
Las dos últimas características son erróneas, no cumpliéndose en ningún cistideo. Esta modificación no puede suponer la invalidación de todos los géneros y especimenes, sino, la modificación de su interpretación anatómico-morfológica.
Respecto a la primera característica ha de quedar como definitoria del género Calix rouault 1851, y de las especies que se le asignen.
Si todavía hubiera dudas sobre la conveniencia de la división del género Calix, diré: "No es lógico que este género admita en su seno, un antagonismo tan marcado en su polo oral, por ello ciertos especimenes han de ser escindidos. Los caracteres que habían adquirido, son irreversibles, y conducían a una evolución divergente y las coincidencias comunes fueron determinadas, por habitar en el mismo medio y condiciones".
Con lo expuesto la discusión del género Calix podía quedar concluida, y los ejemplares los ejemplares que no puedan demostrar su pertenencia a uno u otro grupo, si no quieren desaparecer o darse por no validos, habrán de quedar integrados únicamente como, Aristocystitidae sp.
En el presente trabajo la revisión de ejemplares se limitará a los Calix de B. Meléndez y J. Chauvel. No habiendo presentado nunca los citados un polo oral externo, la revisión, no sería necesaria, no obstante la revisión está hecha y la expondré a continuación:
En sus trabajos nombran como peristoma a partes internas, localizadas alrededor del collar periesofágico; si el peristoma hubiera existido, correspondería a la zona alrededor de la mal llamada “boca externa”. Así mismo denominan “donjon” (torreón), a lo que en realidad es la boca interna (que nunca intuyeron), por su parecido con una torre almenada, rodeada de su foso, (las almenas son los restos de los canales radiales y el foso un ensanchamiento de la teca). De los especimenes que describen no se conoce más que las zonas aborales y en algunos casos zonas orales internas; mientras no exista una fórmula que a través de estos elementos permita su identificación no pueden ser tenidos en cuenta.
En la lámina IV del trabajo de 1984, de Juan Carlos Gutiérrez-Marco, J. Chauvel, y al., se ve una serie de fotografías, achacadas al polimorfismo ápical del género Calix rouault 1951, de ejemplares del Ins. Geol. Rennes (uno de ellos considerado holotipo) y otros ejemplares españoles. Todos estos fragmentos aborales invalidan a todos los Calix que no puedan justificar su polo oral, pues fácilmente vemos, que poco valor tiene el polo aboral, que solo se mantiene, esperando ser acogido en un firme polo oral, pero esta firmeza no existe y por ello la identificación tampoco.
Las diferentes soluciones adoptadas para el anclaje, en un medio común de entorno variable, determinaron el polimorfismo ápical; en sustratos donde abundaban los retos sólidos de anteriores generaciones, el principal método de anclaje consistió en dilatar el ápice y cimentarlo calcareamente, esta cimentación fue empleada precisamente en los que tenían un disco ápical. Introducir el ápice en forma de cuña parece la solución más indicada para los que tenían placas alineadas en hileras, otras soluciones en ejemplares con placas en forma de tubérculo, fue incrementarlas, en las hendiduras empleadas para anclarse, pudiendo tomar forma de gancho el ápice, si se incrementaban más, las placas de un lado.
Como curiosidad, respecto a un tubérculo aberrante al que se hace mención en la misma lámina, opino que se produjo, como defensa, al parasitismo, que pudo estar producido por el gasterópodo Lophospira.

 

DISCUSIÓN DE LOS EJEMPLARES DE CALIX ROUAULT 1851 ASIGNADOS POR J. CHAUVEL Y B. MELÉNDEZ

DISCUSIÓN:
De los ejemplares que asigno J. Chauvel solo, tengo referencia a través del trabajo conjunto con B. Meléndez de 1980, de él se deduce que el holotipo de Calix rouault Chauvel 1936, del Macizo Armoricano, fue asignado por el polo aboral y las placas tubérculiferas; se siguieron asignando ejemplares en 1941, 1966 y 1969 por las mismas características.
Ejemplares de trabajos conjuntos de B. Meléndez y J. Chauvel:
En 1878, uno de los principales ejemplares descritos es el: “A1 01-2” de Almadenejos cerca de Almadén, España, de él no se conoce la zona oral, se relaciona con Calix rouault, por los poros y tubérculos. Los demás ejemplares descritos, son fragmentos identificados por poros y fosetas.
En el mismo trabajo se describen dos ejemplares, embutidos, nominados “MT 102 A-B” asignados a Calix aff. rouault, de las fotografías se deduce que podía tener discos ápicales, al carecer de polos orales no se les puede asignar género.
En 1984, introducen una larga serie de ejemplares pero ninguno puede ser aceptado en el género Calix. Entre los que se encuentran en mejores condiciones “MT-68” y “MT-80”, carecen de polo oral. Los que tienen la zona oral, está es interna y no tiene valor especificativo; es el caso de: “Calix sp. MT-169”; “Calix sp. C, MT-157, MT-158” y “Calix sp. A, MT-166”. Todos estos Calix igualmente pueden ser Pentacalix, por ello no tienen valor genérico.

 

DISCUSIÓN DEL GENERO CALIX INORNATUS

DISCUSIÓN:
CALIX INORNATUS B. MELÉNDEZ 1958.- El holotipo se conserva en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, B. Meléndez lo define así: “En el ejemplar estudiado no se ha conservado la cara oral del cistideo, para la identificación genérica hemos de limitarnos a los caracteres de la estructura general del cáliz, pero estos no son suficientes para que la determinación no ofrezca dudas”.
En 1978, B. Meléndez y J. Chauvel, numeran el holotipo de 1958, como “IM 01”, y se le asignan doce ejemplares, ninguno tiene el polo oral, ni se vuelve a mencionar su importancia para la clasificación.
En 1980, describen otra vez la especie, sin definir el polo oral de modo coherente.
En 1984, junto a J. C. Gutiérrez-Marco y A. B. Smith. Describen diez ejemplares, los más representativos son: “MT 185” y “MT 120”, el primero, mejor conservado, muestra el “donjon” (boca interna, e impresión del plexo labial), el “MT 120” tiene el “donjon” y el molde interno de la pirámide anal.
Según las pruebas que en su clasificación han aportado, Calix inornatus, no esta suficientemente comprobado para su identificación genérica, pudiendo quedar en Aristocystidae sp.

 

DISCUSIÓN DE LOS EJEMPLARES ASIGNADOS A CALIX CF: SEGAUDI

DISCUSIÓN:
CALIX CF: SEGAUDI (G. y H. TERMIER, 1950).- Se asignan por J. Chauvel y B. Meléndez en 1978 a esta especie tres ejemplares: “MT 106”, “MT 107”, y “N 118”, todos ellos son fragmentos, clasificados por características de la teca, poros y bandas. Del polo oral no se aporta nada.
En 1980 de los autores mencionados: “Las dudas existente sobre los ejemplares de 1978 desaparecen”, y describen diez nuevos ejemplares, sin que ninguno aporte la zona oral. Podemos observar dos fotografías de moldes en látex del polo aboral, de “MT 55” y “MT 132”, muy característicos de esta especie, según los autores.
NOTA: Vuelvo a repetir, del mismo problema, de no aportar el polo oral adolecen todos los ejemplares asignados al género Calix por B. Meléndez y J. Chauvel, no pudiendo ser admitidos genéricamente.
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