LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA

FERNANDO VALDÉS SALAS- Inquisidor General 1561

INSTRUCCIONES DEL SANTO OFICIO DE LA INQUISICION

DOCUMENTO EXTRAIDO DEL LIBRO:
"MÁXIMAS
SOBRE RECURSOS
DE FUERZA Y PROTECCION"

Del Licenciado Don JOSEPH DE COVARRUBIAS
Abogado en el Real y Supremo Consejo de Castilla, Individuo del Ilustre Colegio de Abogados de la Corte, y Socio de la Real Academia de Derecho Español y Público
Editado en Madrid en 1786 en la Imprente de Viuda de Ibarra, Hijos y Compañia
ñía

SI COPIAS EL DOCUMENTO, TE RUEGO PONGAS SU PROCEDENCIA, YA QUE COMO IMAGEN LO PUEDES ENCONTRAR, PERO LA TRANSCRIPCIÓN LITERAL QUE AQUI ENCUENTRAS, COSTO UN TRABAJO QUE HA DE SER RECONOCIDO. GRACIAS.

Me parece interesante recuperar una parte de nuestra Historia. Historia lamentable, que no debemos olvidar, aunque, los herederos de los protagonistas, intentan pasarla con disimulo y echar tierra encima.
Respetaré la ortografía del autor de la recopilación del documento.
Constan las instrucciones de FERNANDO VALDÉS SALAS para el Santo Oficio de la Inquisición, de 81 capítulos, que, para facilitar la búsqueda, selección o cualquier propiedad, están en modo de texto ya que con el escaneo se pierden estas funciones. El documento es:

COMPILACIÓN DE LAS INSTRUCCIONES DEL

Santo Oficio de la Inquisicion

hechas en Toledo año de mil quinientos sesenta y uno, en que se refunden las del año mil quatrocientos ochenta y cuatro.

Nos Don Fernando de Valdés:

Por la divina miseracion Arzobispo de Sevilla, Inquisidor Apostólico general contra la herética pravedad y apostasía en todos los Reynos, y Señorios de S. M. &c. Hacemos saber á Vos los Reverendos Inquisidores Apostólicos contra la herética pravedad y apostasía en todos los dichos Reynos, y Señoríos, que somos informado, que aunque está proveido, y dispuesto por las instrucciones del Santo Oficio de la Inquisicion, que en todas las Inquisiciones se tenga, y guarde un mismo estilo de proceder, y en esto sean conformes; en algunas Inquisiciones no se ha guardado, ni guarda como convenia, Y para proveer que de aquí adelante no haya discrepancia en la dicha órden de proceder, practicado, y conferido diversas veces en el Comsejo de la general Inquisicion, se acordo, que en todas las Inquisiciones se debe guardar la órden siguiente:

Exâmen y calificacion de proposiciones.
1) Quando los Inquisidores se juntaren á ver las testificaciones que resultaran de alguna visita, ó de otra manera, ó que por cualquier otra causa se hubiere recibido, hallándose algunas personas suficientemente testificadas de alguna cosa, cuyo conocimiento pertenezca al Santo Oficio de la Inquisicion, siendo tal que requiera la calificacion; débese consultar Teólogos de letras y conciencia, en quien concurran las calidades que para esto se requieren, los cuales den su parecer, y lo firmen de sus nombres.

Denunciacion.
2) Satisfechos los Inquisidores, que la materia es de Fé, por el parecer de los Teólogos, ó ceremonia conocida de Judíos, ó Moros, heregía, ó fautoría manifiesta, y de que no se puede dudar, el Fiscal haga su denunciacion contra la tal persona, ó personas, pidiendo sean presos, presentando la dicha testificación y calificacion.

Acuerdo de prision.
3) Los inquisidores, vista la informacion juntamente, y no el uno sin el otro, si estubieron ambos presentes, acuerden la prision. Y parece seria mas justificada si se comunicase con los Consultores de aquella Inquisición, si buenamente se pudiera hacer, y pareciere á los Inquisidores conveniente y necesario, y asiéntese por auto lo que se acordare.

No se llame, ni exámine el que no estuviere suficientemente testificado.
4) En caso que alguna persona sea testificada del delito de heregía, si la testificacion no fuere bastante para prision, el testificado no sea llamado, ni exâminado, ni se tenga con él diligencia alguna. Porque se sabe por experiencia que no ha de confesar que es herege estando suelto, y en su libertad: y semejantes exámenes sirven mas de avisar los testificados, que de otro buen efecto; y así conviene mas aguardar que sobrevenga nueva probanza, ó nuevos indicios.

Remision al Concejo en discordia, siendo el negocio de calidad.
5) Si los Inquisidores fueren conformes en la prision, mándela hacer como lo tuvieren acordado; y en caso que el negocio sea calificado, por tocar á persona de calidad, ó por otros respetos, consulten al Consejo ántes que executen su parecer. Y habiendo discrepancia de votos, se ha de remitir al Consejo para que se provea lo que conviene.

Mandamiento de prision, y seqüestro.
6) El mandamiento de prision le han de firmar los Inquisidores, y se ha de dar para el Alguacil del Santo Oficio, y no para otra persona, si no fuere estando legítimamente ocupado. La prision ha de ser con seqüestro de bienes, conforme á derecho, é instrucciones del Santo Oficio; y en un mandamiento de captura no se pondrá mas de una persona, porque si fuere menester comunicar alguna captura con persona de fuera del Oficio, las demas quedan secretas; y porque se pueda poner en cada proceso su mandamiento: el seqüestro de bienes se debe hacer cuando la prision es por eregía formal, y no en otros casos que los Inquisidores pueden prender: en el qual seqüestro solamente se pondrán los bienes que se hallaren en poder de la persona que se manda prender, y no los que estuvieren en poder de tercero poseedor. Y póngase en el proceso el auto en que se manda prender al reo, y el dia en que se dio el mandamiento, y á quien se entregó.

Quienes han de asistir á las capturas.
7) A las prisiones, que en la Inquisicion se hicieren, han de asistir con el Alguacil el Receptor de la Inquisicion, ó su Teniente (estando él ocupado en otros negocios de su oficio), y el Escribno de seqüestros, para que el dicho Receptor se contente del Seqüestrador de los bienes, que el Alguacil nombrare; y si no fuere tal, pida que le den otro que sea suficientemente abonado.

Seqüestro, como se ha de hacer.
8) El escribano de seqüestros asiente por menudo, y con las mas particularidades que pueda, todas las cosas del dicho seqüestro, para que cuando se entrare en los bienes por el Receptor, ó se alzare el seqüestro, se pueda tomar cuenta de ellos, cierta y verdadera, poniendo en la cabeza el dia, mes y año, y el Seqüestrador, ó Seqüestradores lo firmen al pie del seqüestro juntamnete con el Alguacil, poniendo testigos, y haciendo el Seqüestrador obligacion bastante. Del qual seqüestro el dicho Escribano dé traslado simple al Seqüestrador sin costa; porque esto toca á su oficio, y es á su cargo. Pero si otra persona alguna que no sea el Receptor se lo pidiere, no será obligado á selo dar sin que le pague sus derechos.

Qué ha de tomar de los bienes seqüestrados el Alguacil.
9) El Alguacil tomará de los bienes del seqüestro los dineros que parezca son menester para llevar el proceso hasta ponerle en la cárcel, y seis, ú ocho ducados mas para la despensa del preso; y no le ha de contar al preso mas de lo que él por su persona comiere, y lo que gastaren la bestia, ó bestias en que llevaren á él, y á su cama y ropa. Y no hallando dineros en el seqüestro, venderá de lo menos perjudicial fasta en la dicha cantidad, y lo que recibiere firmarlo ha al pie del seqüestro, y lo que le sobrare entregarlo ha al despensero de los presos ante el Escribano de seqüestros, el qual lo asentará en el dicho seqüestro: y de esto se dará relacion á los Inquisidores, y lo que se hubiere de dar al despensero, lo dé al Alguacil en presencia de los Inquisidores.

Orden del Alguacil con los presos.
10) Preso el reo, el Alguacil le pondrá a tal recaudo, que ninguna persona le pueda ver, ni hablar, ni dar aviso por escrito, ni por palabra, y lo mismo hará con los presos, si pendiere muchos, que no los dexará comunicar unos con otros, salvo si los Inquisidores le hubieren avisado, que de la comunicación entre ellos no resultará inconveniente, en lo qual guardará la órden que por ellos le fuere dada; y no les dexará en su poder armas, ni dineros, ni escrituras, ni papel, ni joyas de oro, ni plata; y á este recaudo llevará los presos á la cárcel del Santo Oficio, y los entregará al Alcayde, el qual en los mandamientos de prision que el Alguacil llevó para prender los dichos reos, firmará, y asentará como los recibe, y el dia, y la hora (para la cuenta de la despensa), y el mandamiento se pondrá en el proceso, y luego el Alguacil dará cuenta á los Inquisidores de la execucion de sus mandamientos. Y la misma diligencia hará el Alcayde con cualquier preso ántes que lo aposente, catándole, y mirandole todas sus ropas, porque no meta en la cárcel cosa de las susodichas, ni otra que sea dañosa, á lo qual estará presente alguno de los Notarios de Oficio; y lo que se hallare en poder del preso, se asiente en el seqüestro de aquel preso, y se dé noticia á los Inquisidores para que lo depositen en alguna persona.

Orden del Alcayde.
11) El Alcayde no juntará los dichos presos, ni los dexará comunicar unos con otros, sino por la órden que los Inquisidores le dieren, guadándola fielmente.

Idem.
12) Otrosí: el Alcayde tendrá un libro en la cárcel, en el qual asentará las ropas de cama, y vestir, que cualquiera de los presos traxiere, y allí lo firmarán él, y el Escribano de seqüestros, y lo mismo hará de todas las otras cosas que durante la prision recibiere; el qual ántes que lo reciba dará cuenta á ambos los Inquisidores de ello, aunque sean cosas de comer, ó de otra calidad, y con su licencia; y mirándolo, y tentándolo, como no lleve algun aviso, lo recibirá: y se dará á los presos, siendo cosa que hayan menester, y no de otra manera.

Primera audiencia, y preguntas que han de hacer los Inquisidores.
13) Puesto el preso en la cárcel, quando á los Inquisidores parezca, mandarán traerle ante sí, y ante un Notario del Secreto, mediante juramento, le preguntarán por su nombre, y edad, y oficio, y vecindad, y quanto ha que vino preso. E los Inquisidores se habrán con los presos humanamente, tratándolos segun la calidad de sus personas, guardando con ellos la autoridad conveniente, y no dándoles ocasion á que se desmidan. Suélense asentar los presos en un banco, ó silla baxa, porque con mas atencion puedan tratar sus causas, aunque al tiempo que se les pone la acusacion han de estar en pie.

 

Idem.
14) Luego consecutivamente se le mandará que declare su genealogía lo mas largo que ser pueda, comenzando de padres, y abuelos, con todos los transversales de quien tenga memoria, declarando los oficios, y vecindades que tubieron, y con quien fueron casados, y si son vivos, ó difuntos, y los hijos de los dichos ascendientes, y transversales dexaron. Declaren asimismo con quien son, ó han sido casados los dichos reos, y cuantas veces lo han sido, y los hijos que han tenido y tienen, y quanta edad han: y el Notario escribirá la genealogía en el proceso, poniendo cada persona por principio de renglon, declarando si alguno de sus ascendientes, ó de su linage ha sido preso, ó penitenciado por la Inquisicion.

Idem. Y moniciones que se han de hacer á los reos.
15) Fecho esto, se le pregunte al reo donde se ha criado, y con que persona, y si ha estudiado alguna Facultad, y si ha salido de estos Reynos, y en que compañías: y habiendo declarado todas estas cosas, se le pregunte generalmente si sabe la causa de su prision, y conforme á su respuesta se le hagan las demas preguntas, que convengan á su causa; y le amonesten que diga, y confiese verdad, conforme al estilo, é instrucciones del Santo Oficio, haciendole tres moniciones en diferentes dias con alguna interpolacion: é si alguna cosa confesare, y todo lo que pasare en el audiencia, escribalo el Notario en su proceso, y asi mismo se le pregunte por las oraciones, y Doctrina Christiana, y adonde, y quando se confesó, y con que Confesores: y deben siempre los Inquisidores estar advertidos, que no sean importunos, ni demasiados en preguntar á los reos, ni tampoco remisos, dexando de preguntar alguna de las cosas substanciales, teniendo asi mismo mucho aviso de no preguntar fuera de lo indicado, si fueren cosas que el reo dé ocasion para su confesion. Y si fuere confesando, déxenle decir libremete sin atajarle, no siendo cosas impertinentes las que dixere.

Aviso para Inquisidores.
16) Para que los Inquisidores puedan hacer esto, y juzgar rectamente, deben siempre estar sospechosos de que puedan recibir engaño, así en la testificacion, en las confesiones: y con este cuidado, y rezelo mirarán, y determinarán la causa conforme á verdad, y justicia: porque si fuesen determinados á la una, ó á la otra parte, facilmente pueden recibir engaño.

Los Inquisidores no traten con los reos fuera de su negocio.
17) Los Inquisidores no traten, ni hablen con los presos en la audiencia, ni fuera de ella mas de lo que tocare á su negocio; y el Notario ante quien pasare, escriba todo lo que el Inquisidor, ó Inquisidores dixeren al preso, y lo que el reo respondiere: acabada la audiencia, los Inquisidores mandarán al Notario que lea todo lo que ha escrito en ella, poque pueda el reo, si quisiere, añadir, ó enmendar alguna cosa, y asentarse ha como le fué leido, y lo que responde, ó enmienda, porque no se teste nada de lo que primero se escribió.

Acusacion del Fiscal.
18) El fiscal tendrá cuidado de poner las acusaciones á los presos en el término que la Intruccion manda, acusándolos generalmente de hereges, y particularmente de todo lo que están indiciados, así por la testificacion, como por los delitos que hubieren confesado: Y aunque los Inquisidores no puedan conocer de delitos que no sepan á manifiesta heregía, siendo textificado el reo de delitos de otra calidad, debe el Fiscal asusarle de ellos, no para que los Inquisidores le castiguen por ellos, sino para agravacion de los delitos de heregía que le ha acusado, y para que conste de su mal christiandad, ó manera de vivir, y de allí se tome indicio en lo tocante á las cosas de la Fé, de que se trata.

El confitente sea acusado para qu se haga el proceso.
19) Aunque el reo haya confesado enteramente conforme á la testificacion que tiene, el Fiscal le acuse en forma, porque el proceso se continúe á su instancia, como está comenzado á su denunciacion; y porque los Jueces tengan mas libertad para deliberar la pena, ó penitencia que le han de imponer, habiéndose seguido la causa á instancia de parte, y de lo contrario se tiene experiencia que pueden resultar inconvenientes.

Que siempre declare el reo debaxo del juramento que tiene hecho.
20) Porque el reo a hecho juramento de decir verdad desde el principio del proceso, siempre que salga á audiencia, le debe ser traido á la memoria, diciéndole que debaxo del juramento que tiene hecho diga verdad, (lo cual es de mucho efecto quando dice de otras personas), porque siempre el juramento preceda á la deposicion.

Pida siempre el Fiscal que el reo sea puesto á qüestion de tormento.
21) En fin de la acusacion parece cosa conveniente, y de que pueden resultar buenos efectos, que el Fiscal pida, que en caso que su intencion no se haya por bien probada, y de ello haya necesidad, el reo sea puesto en qüestion de tormento: porque como no debe ser atormentado, sino pidiéndolo la parte, y notificándosele al preso, no se puede pedir en parte del proceso, que menos le dé ocasion á prepararse contra el tormento, ni que ménos se altere.

Monicion al reo, y désele Abogado.
22) El Fiscal presentará la acusacion ante los Inquisidores, y Notario en presendcia del reo la leera toda, y hará el Fiscal el juramento que de derecho se requiere, y luego se saldrá de la Audiencia; y ante el Inquisidor, ó Inquisidores ante quien pasó la acusacion, reponderá el reo á ella capítulo por capítulo, y así se asentará la respuesta, aunque á todos ellos responda negando: porque de hacerse de otra manera puede resultar confusion, y poca claridad de los negocios.

Sentencia de prueba sin término.
23) El Inquisidor, ó Inquisidores avisarán al reo lo mucho que le importa confesar la verdad; y esto hecho, le nombrarán para su defensa el Abogado, ó Abogados del Oficio, que para esto están diputados: y en presencia de cualquiera de los Inquisidores comunicará el reo con su Letrado, y con su parecer por escrito, ó por palabra, responderá á la acusacion; y el Letrado ántes que se encargue de la defensa del reo, jurará que bien y fielmente le defenderá, y guardará secreto de lo que viere, y supiere; y aunque haya jurado quando le recibieron por Letrado del Santo Oficio, es obligado como Christiano á amonestarle que confiese verdad, y si es culpado en esto, pida peniecia: y la respuesta se notificará al Fiscal: Y estando presentes las partes, y el Abogado, conclusa la causa, recíbase á prueba. En esta sentencia no se acostumbra señalar término cierto, ni citando las partes para ver jurar los testigos, porque el reo, ni otro por él no se han de hallar presentes á ello.

Que se ha de leer al Abogado.
24) Para que el Letrado sepa mejor aconsejar al reo lo que deba hacer, y para que mejor le pueda defender, débensele leer las confesiones que hubiere hecho en el proceso en su presencia en lo que no tocare á terceros; pero si el reo quiere proseguir su confesion, salirseha el Abogado, porque no se debe hallar presente.

25) Si el reo fuera menor de veinte y cinco años, proveerseha de Curador en forma, ántes que responda á la acusacion, y con su autoridad se ratificará en las confesiones que hubiere hecho, y se hará todo el proceso: y el Curador no será Oficial del Santo Oficio, y puede ser el Abogado, ú otra persona de calidad, confianza, y buena conciencia.

Oficio del Fiscal despues de la sentencia de prueba.
26) Luego el Fiscal en presencia del reo hará reproduccion, y presentacion de los testigos, y probanza que contra él hay, así en el proceso, como en los registros y escrituras del Santo Oficio, y pedirá se exáminen los contestes, y se ratifiquen los testigos en la forma del derecho; y que esto hecho, se haga publicacion de los testigos; y si el reo ó su Abogado quisieren sobre esto decir otra cosa alguna, se asiente en el proceso.

Acúsese al reo de lo que sobreviniere.
27) Si despues de recibidas las partes á prueba en qualquier parte del proceso sobrebiniere nueva probanza, ó cometiere el reo nuevo delito, el Fiscal de nuevo le ponga la acusacion, y responderá el reo por la forma dicha; y acerca de aquel artículo se continúe el proceso, aunque quando la probanza que sobre viene es del delito, de que estaba acuasado, parece que bastará decir al reo, que se le hace saber que ha sobrevenido contra él mas probanza.

Dese audiencia al reo las veces que la pidiere.
28) Porque desde la sentencia de prueba hasta hacer la publicacion de los testigos suele haber alguna dilacion, todas las veces que el preso quisiere audiencia, ó la enviare á pedir con el Alcayde (como se suele hacer), se le debe dar audiencia con cuidado, así porque á los presos les es consuelo ser oidos, como porque muchas veces acontece un preso tener un dia propósito de confesar, ó decir otra cosa que cumpla á la averiguacion de su justicia, y con la dilacion de la audiencia le vienen otros nuevos pensamientos y determinaciones.

Ratificacion de testigos y diligencias.
29) Luego los Inquisidores pondrán diligencia en la ratificacion de los testigos, y en las otras cosas que el Fiscal tuviere pedidas para averiguacion del delito, sin dexar de hacer ninguan cosa de las que convengan para saber la verdad.

Forma de las ratificaciones.
30) Estando recibidas las partes á prueba, los testigos se ratificarán en la forma del Dercho ante personas honestas, que serán dos Eclesiásticos que tengan las calidades que se requieren, Christianos viejos, y que hayan jurado el secreto, y de quien se tenga buena relacion de su vida y costumbres, ante los quales se les diga como el Fiscal los presenta por testigos. Pregúnteseles si se acuerdan haber dicho alguna cosa ante algun Juez en cosas tocantes á la Fé; y si dixere que sí, diga la sustancia de su dicho; y si no se acordare, hágansele las preguntas generales, por donde se pueda acordar de lo que dixo; y si pidiere que se le lea, hacerseha así. Lo qual se entiende, ahora sean los testigos de carcel ó de fuera de carcel. Y el Notario asentá todo lo que pasare, y la disposicion en que está el testigo, si está con prisiones, y quales son, y si está enfermo, ó si es en la Sala de la Audiencia ó en la cárcel en su aposento, y la causa por que no le sacan á la Audiencia, y todo se saque al proceso de la persona contra quien es presentado, para que á la vista de él conste de todo.

Publicacion de testigos.
31) Ratificados los testigos, como está dicho, sáquese en la publicacion á la tetra todo lo que tocare al delito, como los tetigos los deponen, quitando de ello solamente lo que le podria traer en conocimiento de los testigos (según la Instrucion manda). E si el dicho del testigo fuere muy largo, y sufriere division, divídase por artículos, por que el reo lo entienda mejor, y pueda responder mas particularmente. A cada uno responderá, mediante juramento, capítulo por capítulo, Y no se le deben leer todos los testigos juntos, ni todo el dicho de ningun testigo, quando deponen por capítulos, sino que vayan respondiendo capítulo por capítulo. Y los Inquisidores procuren de dar con brevedad las publicaciones, y no tengan suspensos á los reos mucho tiempo, diciéndoles, y dándoles á entender que están tetificados de otras cosas mas de lo que tienen confesado; y aunque estén negativos, no se dexe de hacer lo mismo.

Los Inquisidores saquen las publicaciones firmadas, ó señaladas de sus nombres, ó señales.
32) La publicacion han de dar los Inquisidores, ó qualquiera de ellos, leyendo al Notario lo que hubiere de escribir, ó escribiendolo de su mano, y señalándola, ó firmándola, conforme á la instrucción. Y por ser cosa de tanto perjuicio, no se ha de fiar de otra persona, en la cual se pondrá el mes y año en que deponen los testigos; porque si resultare algun inconveniente de poner el dia puntual, no se debe poner; y bastará mes y año (lo qual se suele hacer muchas veces con los testigos de cárcel). Asimismo se dará en la publicacion el lugar y tiempo donde se cometió el delito, porque toca á la defensa del reo; pero no se le ha de dar lugar del lugar. Y dárseleha el dicho del tetigo lo mas á letra que ser pueda, y no tomando solamente la sustancia del dicho del testigo. Y hase de advertir, que aunque el testigo deponga en primera persona, diciendo que trató con el reo lo que de él testifica, en la publicacion se ha de sacar de trercera persona, diciendo que vió y oyó que el reo trataba con cierta persona.

Aviso para las publicaciones en lo que toca á los complices.
33) Asimismo se debe advertir, que cuando algun reo en su proceso hubiere dicho por muchos dias de mucho número de personas, y despues lo quisiese comprehender debaxo de indifinita y universal, que semejante testificacion no se debe dar en publicacion; porque facilmente podria el reo engañarse en aquel dicho, no declarando mas en particular lo que de cada una de aquellas personas quiere decir, sin la qual declaracion no seria buen testigo. Y así conviene, por no venir en esta dificultad, que todas las veces que lo semejante aconteciere, el Inquisidor haga que el reo se declare particularizando, lo mas que sea posible, las personas; y no se contente con que diga todos los susodichos, y los que ha declarado en otras confesiones.

Dese publicacion, aunque el reo esté confitente.
34) La publicacion de los testigos se dé á los reos, aunque estén confitentes, para que sean certificados, que fueron presos, precediendo informacion (pues de otra manera no seria justificada la prision); y porque se pueda decir convencido y confieso, y la sentencia se pueda pronunciar como contra tal, y para ello el albedrio de los Jueces está mas libre; pues no se les puede hacer cargo de los testigos no publicados, mayormente en esta causa, do no es llamado al juramento de los testigos, ni sabe quien son.

Vea el Abogado del reo la publicacion en presencia de los Inquisidores.
35) Despues de haber así respondido el reo, comunicará la publicacion con su Letrado, y le dará lugar para ello en la forma que comunicó la acusacion; porque nunca se le ha de dar lugar que cominique con su Letrado, ni con otra persona, sino en presencia de los Inquisidores, y del Notario que dé fé de lo que pasare. Y deben los Inquisidores estar advertidos, que no han de dar lugar para que hablen á los presos deudos, ni amigos, ni otras personas, aunque sea para hacerles confesar sus delitos, salvo que habiendo de ello necesidad, y pareciendo conviene, podrán dar lugar que algunas personas Religiosas y doctas los hablen á este efecto, pero siempre en su presencia, y el Notario; porque aunque á los mismos Inquisidores, ni á otro Oficial no es permitido hablar solos á los presos, ni entrar en la cárcel si no es el Alcayde. Aunque la Instrucción dispone que se dé á los reos Procurador, no se les debe dar; porque la experiencia ha demostrado muchos inconvenientes que de ello suelen resultar, y por la poca utilidad que de darse se conseguia á las partes, no está en estilo de darse: aunque algunas veces, habiendo mucha necesidad, se suele dar poder al Abogado que le defiende.

Como se ha de dar papel al reo.
36) Si el reo pidiere papel para escribir lo que á su defensa tocare, débensele dar los pliegos contadoe y rubricados del Notario, y asiéntese en el proceso los pliegos que lleva, y quando los volviere se cuenten; por manera que al preso no le quede papel, y se asiente asimismo como los vuelve, y dársele ha recaudo con que pueda escribir. Y quando pidiere que venga su Letrado, vendrá, y comunicará lo que convenga, y le entregará los papeles que tuviere escritos tocantes á sus defensas, y no otra cosa ninguna. Y quando lo tuviere ordenado, vendra el Letrado juntamente con el reo, y en la audiencia lo presentará, y mandárseleha al reo, que para probar los artículos de sus interrogatorios nombre para cada uno mucho número de testigos, para que que de ellos se puedan esâminar los mas idoneos y fidelignos; y débesele avisar que no nombre deudos, ni criados, y que los testigos sean Christianos viejos, salvo quando las preguntas sean tales, que por otras personas no se puedan probar verisimilmente. Y si el preso quisiere ver las defensas que el Letrado hubiere ordenado ántes de presentarlas, dársele ha lugar. Y adviertan los Inquisidores, que el Letrado, ni otra persona, no trate con los presos cosa alguna mas de lo que toca á la defensa, ni lleve nuevas de fuera de la cárcel; porque de ello ningun bien puede resultar, y muchas veces resulta daño á las personas y causas de los presos. Y los Abogados no se queden con ningun traslado de acusacion, publicacion, ni de las tachas de testigos, sino que todo lo vuelvan ante los Inquisidores.

El Fiscal vea el proceso de las audiencias.
37) En qualquier parte del proceso el Fiscal ha de tener especial cuidado en saliendo qualquier preso de la audiencia, de tomar el proceso, y ver lo que allí ha pasado: y si hubiere confesado, aceptará las confesiones del reo, en quanto fueren a su favor, y sacará en las márgenes los notados en las confesiones por él hechas, y todo lo demas que convenga á la claridad de su negocio; la qual aceptacion hará judicialmente.

Diligencias acerca de las defensas.
38) Luego los Inquisidores con diligencia se ocuparán en tomar las defensas que el reo tiene pedidas, y que le pueden relevar, recibiendo y exâminando los testigos de sus abonos, é indirectas, y los que presentare para probar las tachas de los testigos, que contra el reo depusieren. Y harán con muy gran diligencia todas las cosas que convengan á la liquidacion de su inocencia, con igual cuidado que hubieren hecho lo que toca á la averiguacion de la culpa, teniendo gran consideracion á que el reo por su prision no puede hacer todo lo que habia menester, y haria si estuviese en libertad para seguir su causa.

Monicion al reo ántes de la conclusion.
39) Recibidas las defensas importantes, los Inquisidores manden parecer ante sí al reo juntamente con su Letrado, y certifiquenle, que las defensas que tiene pedidas, y le han podido relevar en su causa, están hechas. Por tanto, que si quiere concluir, podrá: y si alguna otra cosa mas quisiere, lo diga, porque se hará: y no queriendo pedir otra cosa, se debe concluir la causa; aunque es mas acertado que el Fiscal no concluya, pues no es obligado á ello, y porque con mas facilidad pueda pedir cualquier diligencia que de nuevo le convenga: pero si pidiere el preso traslado y publicacion de sus defensas, no se le ha de dar, porque por él podria venir en conocimiento de los testigos que contra él depusieron.

Vista del proceso, y órden de votar.
40) Puesta la causa en este estado, los Inquisidores juntarán consigo al Ordinario, y Consultores del Santo Oficio, á los cuales comunicarán todo el proceso, sin que falte cosa sustancial de él; y visto por todos se votará, dando cada uno su parecer conforme á lo que su conciencia le dictare, votando por su órden primero los Consultores, y despues el Ordinario, y despues los Inquisidores, los quales votarán en presencia de los Consultores y Ordinario, para que todos entiendan sus motivos, y porque si tuvieren diferente parecer, se satisfagan los Consultores de que los Inquisidores se mueven conforme á derecho, y no por libre voluntad. Y el Notario asentará el voto de cada uno, particularmente en el registro de los votos, y de allí se sacará al proceso. Y deben los Inquisidores dexar votar á los Consultores con toda libertad, y no consientan que ninguno se atreviese, ni hable, sino en su lugar. Y porque en el Oficio de la Inquisicion no hay Relator, el Inquisidor mas antiguo pondrá el caso, no significando su voto, y luego lo lea el Notario. Y el Fiscal se hallará presente, y se asentará baxo de los Consultores, y ántes que se comience á votar se saldrá de la Sala do se ha visto.

Los buenos confitentes sean reconciliados.
41) Si el reo estubiese bien confitente, y su confesion fuere con las calidades que de derecho se requieren, lod Inquisidores, Ordinario y Consultores lo recibirán á reconciliación, con confiscación de bienes, en la forma de derecho, con hábito penitencial, que es un sanbenito de lienzo, ó paño amarillo, con dos aspas coloradas, y cárcel que llaman perpetua, ó de la Misericordia. Aunque en la confiscacion de bienes y colores del hábito en algunas partes de la corona de Aragon hay particulares fueros y privilegios, capítulos y costumbres, que deben guardar, poniendole el término del hábito y cárcel, conforme á lo que del proceso resultare, E si por alguna razon les pareciere debe ser el hábito volontario, ponerle han á nuestra voluntad, ó del Inquiaidor General, que por tiempo fuere, y no á la voluntad de los Inquisidores. Lo qual se entiende de los que no son relapsos; porque aquello es expedido de derecho, que siendo convencidos, ó confitentes han de ser relaxados, y los Inquisidores no les pueden reconciliar, aunque no sean verdaderos relapsos, sino fictos, por abjuracion de vehementi, que hayan hecho.

Abjuracion.
42) La abjuracion que hicieren los reos se asiente al pie de la sentencia, y pronunciamiento de ella, refiriéndose á la instrucción, conforme á la qual abjuraron, y si saben firmar los reos, lo firmarán de sus nombres, ó no sabiendo escribir, lo firme uno de los Inquisidores y Notario. Y porque haciéndose en Auto público, no se podrá allí firmar, debese firmar otro dia siguiente en la Sala de Audiencia, sin mas dilación.

Negativo contumaz.
43) Quando el reo estuviere negativo, y la fuere probado legítimamente el delito de heregía de que es acusado, ó estuviere herege protervo pertinaz, cosa manifiesta es en derecho, que no puede dexar de ser relaxado á la Curia y brazo seglar. Pero en tal caso deben mucho mirar los Inquisidores su conversion, para que á lo ménos muera con conocimiento de Dios; en lo qual los Inquisidores harán lo que christianamente pudieren.

Aviso acerca de los que confiesan en el tablado.
44) Muchas veces los Inquisidores sacan al tablado algunos reos, que por estar negativos se determinan de relaxarlos; y porque en el tablado ántes de la sentencia se convieten, y dicen sus culpas, los reciben á reconciliacion, y sobreseen la determinacion de sus causa. Y parece cosa muy peligrosa, y de que se debe sospechar lo hacen mas con temor de la muerte, que con verdadero arrepentimiento, parece que se debe hacer pocas veces, y con muy particulares consideraciones. Y si alguno, notificándole la noche ántes del auto que se confiese, porque ha de morir, confesare judicialmente sus delitos en todo, ó en parte, de tal manera, que parezca conviene sobreseer la execucion de la sentencia, que estaba acordada, no le saquen al tablado; pues su causa no se ha de determinar. Y de salir al tablado, teniéndo cómplices en sus delitos, se siguen muy grandes inconvenientes; porque oye las sentencias de todos, y ve quales son condenados, y quales reconciliados, y tiene tiempo de componer su confesion á su voluntad; y á semejantes personas, se les debe dar muy poca fé en lo que dixeren contra terceras personas, y se debe dudar mucho de lo que de sí mismos confesaren, por el grave temor de muerte que hubieron.

El negativo sea puesto á qüestion de tormento in caput alienum, y se declare en la sentencia.
45) Si el reo estuviere negativo, y está testificado de sí, y de otros cómplices, dado caso que haya de ser relaxado, podrá ser puesto á qüestion de tormento in caput alienum; y en caso que el tal venza el tormento, pues no se le da para que confiese sus propias culpas, estando legítimamante probadas, no relevará de la pena de la relaxacion, no confesando, y pidiendo misericordia; porque si la pide, se ha de guardar lo que el Derecho dispone. Deben mucho considerar los Inquisidores quándo deba darse el dicho tormento. Y la sentencia se pronunciará declarando en ella la causa del tormento, de tal manera, que el reo entienda que es atormentado como testigo, y no como parte,

Quando no hay plena probanza, se imponen penas pecunarias, y abjuracion.
46) Quando está semiplenamente probado el delito, ó hay tales indicios contra el reo, que no puede ser absuelto de la instancia, en este caso hay diferentes remedios en Dercho, que es abjuracion de vehementi, ó de levi, el qual parece remedio mas para para poner temor á los reos para adelante, que para castigo de lo pasado. Y por esto á los que abjuran se les imponen penitencias pecunarias; á los quales se debe advertir en el peligro que incurren de la ficta relapsia, si pareciesen otra vez culpados en el delito de la heregía. Y por esto deben los que adjuran de vehementi firmar sus nombres en las abjuraciones (aunque fasta aquí no ha sido muy usado), y se haga con la diligencia que está dicho en los reconciliados.

Compurgacion.
47) Otro segundo remedio es la compurgacion, la qual se debe hacer según la forma de la Instruccion con el número de personas que á los Inquisidores Ordinarios y Consultores pareciere, á cuyo albedrío se remite. En lo qual solo se debe advertir, que por la malicia de los hombres en estos tiempos, es peligroso remedio, y no está mucho en uso, y que se debe usar de él con mucho tiento.

Tormento.
48) El tercero remedio es el tormento, el qual por la diversidad de las fuerzas corporales, y ánimo de los hombres, los Derchos lo reputan por frágil y peligroso, y en que no se puede dar regla cierta, mas de que se debe remitir á la conciencia y arbitrio de los Jueces, regulados según derecho, razon, y buena conciencia. Al pronunciar de la sentencia de tormento se hallen presentes todos los Inquisidores y Ordinario, y asimismo á la execucion de él, por los casos que pueden suceder en ella, en que puede ser menester el parecer y voto de todos. Sin embargo que en las Instrucciones de Sevilla del año de 484 se permita que la execucion del tormento se pueda subdelegar. Porque esto que aquí se ordena parece cosa conveniente, quando alguno de los dichos Jueces no se excusase por en fermedad bastante.

Monicion al reo ántes que sea puesto a tormento.
49) Al tiempo que la sentencia de tormenton se pronunciare, el reo sea advertido particularmente de las cosas sobre que es puesto a qüestion de tormento; pero despues de pronunciada la sentencia, no se le debe particularizar cosa alguna, ni nombrársele persona de los que parecieren culpados, ó indiciados por el proceso, y en especialporque la experiencia enseña, que los reos en aquella agonía dicen cualquier cosa que les apunten, de que se sigue perjuicio de terceros, y ocasión para que revoquen sus confesiones, y otros inconvenientes.

Apelacion de sentencia de tormento.
50) Deben los Inquisidores mirar mucho que la sentencia de tormento sea justificada, y precediendo legítimos indicios. Y en caso que de esto tengan escrúpulo, ó duda, por ser perjuicio irreparable, pues en la causa de heregía ha lugar apelacion de las interlocutorias, otorgarán la apelacion á la parte que apelare: pero en caso que estén satisfechos de los legítimos indicios que del proceso resultan, está justificada la sentencia del tormento; pues la apelacion en tal caso se reputa frívola, deben los Inquisidores proceder á la execucion del tormento sin dilacion alguna. Y adviertan, que en duda han de otorgar la apelacion. Y asimismo, que no procedan á sentencia de tormento, ni execucion de ella hasta despues de conclusa la causa, y habiéndose recibido las defensas del reo.

Quando se otorgare apelación en las causas criminales, envien los procesos al Concejo sin dar noticia á las partes.
51) E si en algun caso pareciere á los Inquisidores que deben otorgar la apelación en las causas criminales de los reos que están presos, deben enviar los procesos al Consejo, sin dar noticias de ello á las partes, y sin que persona de fuera de la cárcel lo entienda; porque si al Consejo pareciere otra cosa en alguna causa partiular, lo podrán mandar y proveer.

Orden que se ha de guardar siendo algun Inquisidor recusado.
52) Si alguno de los Inquisidores fuere recudado por algun preso, si tuviere Colega, y estuviere presente, débese abstener del conocimiento de aquella causa, y avisar al Consejo; yproceda en ella su Colega; y si no le tuviere, asimismo avise al Concejo; y en tanto no proceda en el negocio hasta que vistas las cusas de sospecha, el Consejo provea lo que convenga; y lo mismo se hará quando todos los Inquisidores fueren recusados.

Ratificacion de las confesiones hechas en el tormento.
53) Pasadas veinte y quatro horas después del tormento, se ha de ratificar el reo en sus confesiones, y en caso de revoque, usarseha de los remedios del Derecho. E al tiempo que el tormento se da, el Notario debe asentar la hora, y asimismo á la ratificacion; porque si se hiciere en el dia siguiente, no venga en duda si es después de las veinte y quatro horas, ó ántes. Y ratificándose el reo en sus confesiones, y satisfechos los Inquisidores de su buena confesion y covesion, podránle admitir á reconciliación, sin embargo de que haya confesado en el tormento. Dado que en la Instrucción de Sevilla del año de 484 en el capítulo 15 se dispone, que el confitente en el tormento sea habido por convencido, cuya pena es relaxacion; pero lo que aquí se dispone está mas en estilo. Todavía los Inquisidores deben mucho advertir cómo reciben á los semejantes, é la calidad de herejías que hubieren confesado, é si las aprendieron de tros, ó si las han enseñado á otros algunos, por el peligro que de lo semejante puede resultar.

Qué se ha de hacer venciendo el reo el tormento.
54) Si el reo venciere el tormento, deben los inquisidores arbitrar la calidad de los indicios, y la cantidad y forma del tormento, y la disposicion y edad del atormentedo; y quando todo considerado pareciere que ha purgado suficientemente los indicios, absolverlehan de la instancia, aunque por alguna razon les parezca no fue el tormento con el debido rigor (consideradas las dichas calidades) podrán imponer abjuracion de levi, o de vehementi, ó alguna pena pecunaria, aunque esto no se debe hacer sino con grande consideracion, y cuando los indicios no se tengan por suficientemente purgados. Los Inquisidores estén advertidos, que cuando algun reo fuere votado á tormento, no se vote lo que despues del tormento se ha de determinar en la cusa, confesando , ó negando, sino que de nuevo se torne á ver, por la variedad del suceso que en el tormento puede haber.

Quienes se han de hallar presentes al tormento, y cuidado que se ha de tener del reo despues.
55) Al tormento no se debe hallar presente persona alguna mas de los Jueces, y el Notario y ministros del tormento. El qual pasado, los Inquisidores mandarán que se tenga mucho cuidado de curar al aotormentado, si hubiere recibido alguna lesion en su persona, y tenerseha mucha advertencia en mirar la compañía en que le han de meter hasta que se haya ratificado.

El Alcaydeno trate con los reos, ni sea su Procurador, ni Defensor, ni substituto del Fiscal.
56) Los Inquisidores tendrán mucho cuidado de mandar al Alcayde que en ningun tiempo diga, ni aconseje á los presos cosa tocante á sus causas, sino que libremente ellos hagan á su voluntad sin persuasion de nadie; é si hallaren que hubiere hecho lo contrario, le castiguen. Y porque cesen todas las ocasiones de sospecha, al Alcayde no se le encargue que sea Curador, ni Defensor de ningun menor, ni tampoco le substituya el Fiscal, para que en su ausencia exercite su oficio: solo se le debe dar licencia al Alcayde, y mandarle, que quando algun preso no supiere escribir, le escriba sus defensas, asentando de la manera que el preso lo dixere, sin decirle, ni poner nada de su cabeza.

Vista del proceso despues del tormento.
57) Puesto el proceso en este estado, los Inquisidores juntarán el Ordinario y Consultores, y tornaránlo á ver, y se determinará conforme a justicia, guardando la órden que está dicha, Y á la vista de los procesos se debe hallar presente el Fiscal, porque pueda notar los puntos que allí se tocan, el qual se saldrá al tiempo de votar, como arriba está dicho.

Los que salieren de las cárceles, y no fueren relaxados, sean preguntados de las comunicaciones, y avisos que llevan.
58) Siempre que los Inquisidores sacaren de la cárcel algun reo para envarla fuera, en qualquiera manara que vaya, si no fuere relaxado, mediante juramento le preguntarán por las cosas de la cárcel, si ha visto, ó entendido, estando en ella, algunas comunicaciones entre los presos, ú otras personas fuera de la cárcel, y cómo ha usado su oficio el Alcayde, y si lleva algun aviso de algun preso. Y si fuere cosa de importancia, lo preveerán, y mandarán só graves penas, que tenga secreto, que no digan cosas de las que han visto pasar en la cárcel. Y esta diligencia se pondrá por escrito en su proceso, y se asentará como el preso lo consiente; y si supiere firmar, lo firme, porque tema de quebrantarlo.

Si murier el reo prosígase el proceso con sus herederos.
59) Si algun preso muriere en la cárcel, no estando su proceso concluso, aunque esté confitente, si su confesion no satisface á lo testificado, de tal manera que pueda ser recibido á reconciliadion, notificarseha á sus hijos, ó herederos, ó personas á quien pertenezca su defensa; y si salieren á la causa á defender al difunto dárselesha copia de la acusacion y testificacion, y admitirseha todo lo que en defensa del reo legítimamente alegaren.

Dése Curador á los reos que perdieren el juicio: cómo se ha de recibir lo que los hijos, ó deudos de los reos alegaren en su favor.
60) Si algun reo, estando su causa en el estado susodicho, enloqueciere, ó perdiere el juicio, proveerseleha de Curador, ó Defensor; pero si estando en su buen entendimiento, los hijos, ó deudos del preso quisieren alegar, ó alegaren alguna cosa en su defenda, no se les debe recibir, como de parte pues de derecho no lo son; pero tomarlohan los Inquisidores, y fuera del proceso hacersehan cerca de ello las diligencias que pareciere convienen para saber verdad en la causa, no dando de ello noticia ninguna al reo, ni á las personas que lo presentaron.

Orden de proceder contra la memoria y fama.
61) Quando se hubiere de proceder contra la memoria y fama de algun difunto, habiendo la probanza bastante que la Instrucción requiere, notificarseha la acusacion del Fiscal á los hijos, ó herederos del difunto, y á las otras personas que puedan pretender interese, sobre lo qual los Inquisidores hagan diligencia para averiguar si hay descendientes, para que sean citados en persona. Y allende de esto (porque ninguno pueda pretender ignorancia) sarán citados por edicto público con término legítimo, el qual pasado, si nunguna persona pareciere á la defensa, los Inquisidoes proveerán de defensor á la causa, y harán el proceso legítimamente conforme á justicia; y pareciendo alguna persona, debe ser recibida á la defensa, y se hará con ella el proceso, sin embargo de que por ventura el tal defensor esté notado del delito de la heregía en los registros del Santo Oficio de la Inquisicion; porque paeciendo á la defensa, se le hace agravio en no le admitir: y tampoco debe ser excluso, aunque estuviese preso en las mismas cárceles. El qual debe dar poder, si quisiere, y alguna persona, que en su nombre haga las diligencias, mayormente no habiendo defensor; porque es posible salir libre de la cárcel, y defender al difunto, y en tanto que no está condenado uno, ni el otro, no han de ser privados de esta defensa, pues le va interese tambien en defender á su deudo como á su propia persona. Y en semejantes causas, aunque la probanza contra el difunto sea muy bastante y evidente, no se ha de hacer seqüestro de bienes, porque están en poder de terceros poseedores, los quales no han de ser depositados fasta ser el difunto declarado por herege, y ellos vencidos en juicio segun es manifiesto en derecho.

La sentencia absolutiva se ha de leer en auto público.
62) Cuando el defensor de la memoria y fama de algun difunto defendiere la causa legítimamente, y se hubiere de absolver de la instancia, su sentencia se leerá en auto público, pues los edictos se publicaron contra ella. Aunque no se debe sacar al auto su estatua, ni tampoco se deben relatar en particular los errores de que fué acusado, pues no le fueron probados; y lo mismo se debe hacer con los que personalmente fueron presos y acusados, y son absueltos de la instancia, si por su parte fuere perdido.

No pareciendo defensor de la memoria y fama. Dése de oficio.
63) Quando ninguna persona pareciere á la defensa, los Inquisidores deben proveer de defensor persona hábil y suficiente, y que no sea Oficial del Santo Oficio de la Inquisicion, al qual se le dará la órden que debe tener en guardar el secreto, comunicando la acusacuon y testificacion con los Letrados del Oficio, y no con otras personas, sin especial licencia de los Inquisidores

Guarden las instrucciones en los procesos contra ausentes.
64) En el proceso que los Inquisidores hicieren contra algun ausente, débese guardar la forma que la Instrucción manda; y especialmente deben advertir á los términois del edicto, que sean largos, ó mas abreviados, conforme á lo que se pudiere entender de la ausencia del reo, teniendo atencion que sea llamado por tres términos: en fin de cada uno de ellos el Fiscal le acuse de rebeldía, sin que en esto haya falta, porque el proceso vaya bien substanciado.

No se pongan penas corporales en defecto de las pecunarias.
65) Muchas veces los Inquisidores proceden contra algunos culpados por cosas que los hacen sospechosos en la Fé, y por la calidad del delito y de la persona no le juzgan por herege, como son los que contraen dos matrimonios, ó por blasfemias calificadas, ó por palabras mal sonantes, á los quales imponen diversas penas y penitencias, según la calidad de sus delitos, conforme á derecho, y á su legítimo arbitro. Y en estos casos no impondrán penitencias, ni penas pecunarias, ó personales, como son azotes, ó galeras, ó penitencias muy vergonzosas en defecto de no pagar la cantidad de dineros en que condenan; porque tienen mal sonido, y parece extorsion en agravio de la parte y sus deudos. Y para evitar esto, los Inquisidores pronuncirán sus sentencias simpliciter sin condicion, ni alternativa.

Remision al Consejo en caso de discordia entre los Inquisidores, ú Ordinario, pero no de Consultores. Idem en los casos graves aunque no haya discordia.
66) En todos los casos que hubiere discrepancia de votos entre los Inquisidores y Ordinario, ó alguno de ellos en la difinicion de la causa, ó en qualquier otro auto, ó sentencia interlocutoria, se debe remitir la cusa al Consejo; pero donde los susodichos estuvieren conformes, aunque los Consultores discrepen, y sean mayor número, se execute el voto de los Inquisidores y Ordinario: aunque ofreciéndose casos muy graves no se deben executar los votos de los Inquisidores, Ordinario y Consultores, aunque sean conformes, sin consultarlo con el Consejo, como se acostumbra hacer, y está proveido.

Saquen las testificaciones en los procesos de los reos.
67) Los Notarios del Secreto tendrán mucho cuidado de sacar á los procesos de cada uno de los reos todas las testificaciones que hubiere en los registros, y no los pondrán por remisiones de unos procesos en otros, porque causa gran confusion á la vista de ellos. Y por esta razon está así proveido y mandado diversas veces, que así se haga, y así se debe cumplir, aunque sea trabajo del los Notarios.

Háganse diligencias sobre las comunicaciones, y asiéntese en el proceso.
68) Si se hallare, ó entendiere que algunos presos se han comunicado en las cárceles, los Inquisidores hagan diligencia en averiguar quien son, y si son cómplices de unos mismos delitos; y qué fueron las cosas que comunicaron, y todo se asentará en los procesos de cada uno de ellos. Y proveerán de remediarlo de tal manera, que cesen las comunicaciones; porque habiéndose comunicado los presos en las cárceles, es muy sospechoso todo quanto dixeren contra otras personas, y aun contra sí.

Acumúlese al proceso todo lo que sobreviniere al reo.
69) Quando hubiere proceso contra alguna persona determinado, ó sin determinarse, y estuviere sobreseido, aunque no sea de heregía formal, sino que por otra razon prtenezca al Santo Oficio, sobreviniendo contra aquella persona nueva probanza de nuevos delitos, débese acumular el proceso viejo con el proceso nuevo para agravar la culpa, y el Fiscal hará mencion de él en su acusacion.

No se muden la cárceles sino con causa, de lo qual conste en el proceso.
70) Los presos que una vez se pusieren juntos en un aposento, no se deben mudar á otro aposento sino todos juntos, porque se excusen las comunicaciones de la cárcel; porque se entiende, que mudándoles de una compañía á otra dan cuenta unos á otros de todo lo que pasa. Y cuando sucediere causa tan legítima que no se pueda excusar, asentarseha en el proceso del que así se mudare, para que conste de la causa legítima de su mudanza; porque es muy importante, señaladamente quando sucedieren revocaciones, ó alteraciones de confesiones.

Los enfermos sean curados, déseles confesor si lo pidieren.
71) Si algun preso adoleciere en la cárcel, allende que los Inquisidores son obligados á mandarle curar con diligencia, y proveer que se dé todo lo necesario á su salud, con parecer del Médico, ó Médicos que le curaren; al qual tomen juramento, que tendrá secreto, y si el penitente le dixere en confesion alguna cosa que dé por aviso fuera de las cárceles, que no acete tal secreto, ni dé semejantes avisos. Y si fuera de confesion se lo hubiere dicho, lo revelará á los Inquisidores, y le avisarán y instruirán de la forma como se ha de haber con el penitente, significáncole, qu pues está preso por herege, si no manifiesta su heregía judicialmente, siendo culpado, no puede ser absuelto. Y lo demas se remitirá á la conciencia del Confesor, en lo qual sea docto, para que entienda lo que en semejante caso debe hacer. Pero si el preso tubiere salud, y pidiere Confesor, mas seguro es no se le dar, salvo si hubiese confesado judicialmente, y hubiese satisfecho á la testificacion, en tal caso parece cosa conveniente darle Confesor, para que le consuele y esfuerce. Pero como no puede absolverle del delito de la heregía fasta que sea reconciliado al gremio de la Iglesia, parece que la confesion no tendrá total efecto; salvo si estuviese en el último artículo de la muerte, o fuese muger preñada, y estuviese cercana al parto, que con los teles se guardará lo que los Derechos en tal caso disponen. Y quando el reo no pidiese Confesor, y el Medico desconfiase, ó estubiese sospechoso de su salud, puédesele persuadir por todas vias que se confiese. E cuando su confesion judicial hubiese satisfecho á la testificacion, ántes que muera debe ser reconciliado en forma con la abjuracion que se requiere, Y absuelto judicialmente, el Confesor le absolverá sacramentalmente. E si no resultase algun inconveniente, se le dará aclesiástica sepultura con el mayor secreto que ser pueda.

No careen los testigos con los reos.
72) Aunque en los otros juicios suelen los Jueces, para verificacion de los delitos, carear los los testigos con los delinqüentes, en el juicio de la Inquisicion no se debe ni acostumbra hacer; porque allende de quebrantarse en esto el secreto que se manda tener acerca de los tetigos, por experiencia de halla, que si alguna vez se ha hecho, no ha resultado buen efecto, ántes se han seguido de ello inconvenientes.

No haya capturas en las visitas sin consulta de Colegas, ó Consultores, no siendo sospechosos de fuga los testificados.
73) Porque las causas tocantes al Santo Oficio de la Inquisicion se puedan tratar con el silencio y autoridad que conviene, los Inquisidores quando visiteren, ofreciendoles testificacion bastante contra alguna persona, de delito que haya cometido, por donde deba ser preso, no executarán la prision sin contarlo con el Colega, y Consultores, que residen en la cabeza del partido, si no fuere en caso que el testificado sea sospechoso de fuga, que entónces por el peligro (con buen acuerdo) el Inquisidor á quien esto aconteciere, podrá mandar hacer la prision. Y con la brevedad que el negocio requiere, al recaudo que está dicho, enviará el preso, y la tetificacion á las cárceles de la Inquisicion, donde se deba tratar su causa. Y esto no se entiende quanto á los negocios mas ligeros que se suelen determinar sin captura, como son blafemias hereticales no muy calificadas; porque aquello podrá determinar (como se suele hacer) teniendo para ello poder del Ordinario. Pero en ninguna manera debe el Inquisidor en la vista tener cárcel para formar proceso en el delito de heregía, ni en cosa á ella anexa, porque le faltarán Oficiales, y la disposicion de cárcel secreta que se requiere; y de esto podrán resultar inconvenientes al buen suceso de la causa.

Como se ha de hacer la declaracion del tiempo que ha el reo comenzó á ser herege.
74) Al tiempo que se vieren los procesos de los que se hubieren de declarar por hereges con confiscacion de bienes, los Inquisidores, Ordinario y Consultores, harán la declaracion del tiempo en que comenzó á cometer los delitos de heregía por que es declarado por herege, para que se pueda dar al Receptor, si lo pidiere, para presentarlo en alguna causa civil. Y diráse particularmente si consta por confesion de la parte, ó por testigos, ó conjuntamente por confesion y testificacion. E así se dará al Receptor. Y en los que se hallare declarado por esta órden, harán la declaracion cuando el Receptor la pidiere por todos los Inquisidores, hallándose presentes; y no se hallando, se llamarán los Consultores para hacer la dicha declaracion.

Racioines que se han de dar á los presos.
75) El mantenimiento que se ha de dar á los presos de la Inquisicion, se tase conforme al tiempo, y á la carestía de las cosas de comer. Pero si alguna persona de calidad, y que tenga bienes en abundancia fuere presa, y quisiere comer y gastar mas de la racion ordinaria, débesele dar á su voluntad todo lo que pareciere honesto para su persona y criado, ó criados, si los tuviere en la cárcel, con tanto que el Alcayde, ni Despensero no puedan aprovecharse de ninguna cosa de lo que hubiere dado, aunque les sobre, sino que se dá á los pobres.

Como se han de alimentar á la muger, é hijos del reo.
76) Porque los bienes de los presos por la Inquisicion se seqüestran todos, si el tal preso tuviere muger, ó hijos, é pidieren alimentos, comunicarseha con los presos, para saber su voluntad acerca de ello. Y despues de vuelto á su cárcel, los Inquisidores llamen al Receptor y al Escribano de Seqüestros, y conforme á la cantidad de los bienes, y á la calidad de las personas, los tasen; y teniendo los hijos edad para ganar de comer por su trabajo, y siendo de calidad que no les sea afrenta, todos los que pudieran ganar de comer no se les den aliementos; pero siendo viejos, ó niños, ó doncellas, ó que por otra causa no les sea honesto vivir fuera de su casa, señalarseleshan los alimentos necesarios que parezca bastan para se sustentar, señalando á cada persona un tanto de dineros, y no en pan, los quales sean moderados, teniendo respeto á lo que las tales personas, que han de ser alimentadas, podrán ganar por su industria y trabajo.

Acuérdese el dia del Auto, y notifiquese á los Cabildos de la Iglesia y Ciudad.
77) Estando los procesos de los presos votados, y las sentencias ordenadas, los Inquisidores acordarán el dia feriado que se debe hacer el Auto de la Fé, el qual se notifique á los Cabildos de la Iglesia y Ciudad, y adonde haya Audiencia, Presidente y Oidores, los quales sean convidados para que lo acompañen, segun la costumbre de cada parte. Y procuren los Inquisidores que se haga á tal hora, que la execucion de los relaxados se haga de dia, por evitar inconvenientes.

Quien ha de entrar la noche ántes del Auto.
78) Y porque de entrar en las cárceles personas la noche del Auto se suelen seguir inconvenientes, los Inquisidores proveerán que no entren mas de los Confesores, y á su tiempo los familiares; á los quales se encargarán los presos por escrito ante alguno de los Notarios del Oficio, para que los vuelvan, y den cuenta de ellos, si no fuere los relaxados, que se han de entregar á la Justicia y brazo seglar. Y por el camino, ni en el tablado no consentirán que ninguna persona les hable, ni dé aviso de cosa que pase.

Declárase á los reconciliados lo que han de cumplir, y entréguense al Alcayde de la cárcel perpetua.
79) El dia siguiente los Inquisidores mandarán sacar de la cárcel secreta todos los dichos reconciliados, y les declararán lo que se les ha mandado por sus sentencias, y les advertiran de las penas en que incurririan no siendo buenos penitentes, y habiéndolos axâminado sobre las cosas de la cárcel, particular y apartadamente, los entregarán al Alcayde de la cárcel perpetua, mandándole tenga cuidado de su guarda, y de que cumplan sus penitencias, y que les avise de los descuidos, si algunos hubiere de ellos. Y tambien procure que sean proveidos y ayudados en sus necesidades con hacerles traer algunas cosas de los oficios que supieren, con que se ayuden á sustentar y pasar su miseria.

Vista de cárcel perpetua.
80) Los Inquisidores visitarán la cárcel perpetua algunas veces en al año, para ver como se tratan, y son tratados, y qué vida pasan. Porque en muchas Inquisiciones no hay cárcel perpetua (y es cosa muy necesaria) se deben hacer comprar casas para ella; porque no habiendo cárcel, no se puede entender como cumplen sus sentencias los reconciliados, ni pueden ser guardados los que hubieren menester guarda.

Dónde y cómo se han de renovar los sambenitos.
81) Manifiesta cosa es que todos los sambenitos de los condenados vivos y difuntos, presentes, ó ausentes, se ponen en las Iglesias donde fueron vecinos y parroquianos al tiempo de la prision, de su muerte, ó fuga; y lo mismo se hace en los de los reconciliados, despues que han cumplido sus penitencias, y se los han quitado, aunque no los hayan tenido mas de por el tiempo que estuvieron en el tablado, y les fueron leidas sus sentencias, lo qual se guarde inviolablemente: y nadie tiene comision para alterarlo. E siempre se encarga á los Inquisidores que los pongan y renueven señaladamente en los partidos que visitaren; porque siempre haya memoria de la infamia de los herejes, y de su descendencia, en los quales se ha de poner el tiempo de su condenacion, y si fué de Judíos, ó Moros su delito, ú de las nuevas heregías de Martin Lutero, y sus sequaces. Pero no se han de poner sambenitos de los reconciliados en tiempo de gracia; porque como un capítulo de la dicha gracia es, que no les pondrian sambenitos, y no los tuvieron al tiempo de su reconciliacion, no se les deben poner en las Iglesias, porque seria contravenir á la merced que se les hizo al principio.
Los quales dichos capítulos, y cada uno de ellos, vos encargamos y mandamos que guardeis, y sigais en los negocios que en todas las Inquisiciones se ofrecieren, sin embargo que en algunas de ellas haya habido estilo y costumbres contrarias; porque así conviene al servicio de Dios nuestro Señor, y á la buena administracion de la justicia. En testimonio de lo qual mandamos dar dimos la presente, firmada de nustro nombre, y sellada con nuestro sello, y refrendada del Secretario de la General Inquisicion. Dada en Madrid á dos dias del mes de Septiembre año del nacimiento de nuestro Salvador Jesu- Christo de mil y quinientos y sesenta y un años. = F. Hispaleñ. = Por mandado de su Ilustrísima Señoría, Juan Martinez de Lasao.

 

José Martín Roldán

josemartin_roldan@hotmail.com